Por José Royo.

Que competir a nivel profesional es muy duro lo sabemos todos. Pasar tantas semanas alejadas de sus familias y amigos es una prueba de fuego que hay que aprender a llevarlo de la mejor forma lo antes posible.

Todo lo que rodea a una golfista profesional debe ser cuidado con esmero para que no le afecte en su juego. Por desgracia, la mayoría de ellas se embarca sola en esta aventura y son pocas las que cuentan con alguien que las ayude a organizar viajes, estancias, inscripciones a torneos, manutención, etc.

El paso de amateur a profesional suele ser traumático para muchas jugadoras. Muchas lo pasan mal, pero su pasión por el golf y las ganas que le echan hace que todas las adversidades las hagan más fuertes para el futuro.

En el caso que nos ocupa hoy, una jugadora que quiera (y se clasifique) para jugar el Symetra Tour, si quiere jugar toda la temporada deberá hacer una previsión mínima de gastos de 22.000€ aproximadamente. A partir de aquí podrá ir rebajando el presupuesto en caso de tener la suerte de contar con amigos o aficionados que le cedan habitaciones en sus casas durante la semana de torneo, contar con medios de transporte propios para desplazarse entre pruebas o que hagan desplazamientos en grupos de jugadoras. En muchos casos se llega a comprar un coche de segunda mano entre dos o tres jugadoras al inicio de la temporada y se vende o se deja en casa de algún amigo cuando finaliza la misma. Con ello se ahorra mucho dinero puesto que la gasolina en EEUU es mucho más barata que en Europa.
Un ejemplo claro de lo que contamos son las hermanas Patricia y Marta Sanz Barrio. Afortunadamente comparten todo y ello hace que el presupuesto baje considerablemente. Aún se recuerda la divertida anécdota de cuando compraron un Hyundai pequeñito para ambas desplazarse entre los torneos del año pasado y como la gente se quedaba alucinada cuando llegaban a su siguiente destino y de un coche tan pequeño salían las dos junto con sus bolsas de golf, los covers, sus maletas, etc.

A medida que van pasando los torneos y dependiendo de sus resultados, es cuando se empieza a recuperar dinero, teniendo que quedar top 50 para simplemente cubrir gastos. Si se mejora esa posición, los números rojos desaparecen y es cuando realmente se empieza a ganar dinero. Un dato que muy pocos aficionados conocen es que las inscripciones a cada prueba tienen un coste que en ningún caso bajan de 500$, siendo todas abonadas al inicio de cada evento. Si se lo están preguntando para cubrir los gastos de cada torneo hay que quedar top 20, lo que da una idea de la presión a la que están sometidas las jugadoras.

En definitiva, que cuando veamos a una jugadora de cualquier circuito profesional, pensemos que no todo es glamour y “darle a la pelotita”, como en alguna ocasión he escuchado. Detrás hay un mundo de aspectos que hacen que absolutamente todas las jugadoras merezcan nuestro respeto y reconocimiento. Son profesionales, viven de ello y, por desgracia, están aún lejos de los emolumentos de los circuitos masculinos.

 

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