Foto cedida por Miguel Carnero

Por Chicho Morales

Fue chocante ver no solo a Tiger sino también a Mickelson, jugadores del PGA en un torneo benéfico con dos panoramas nuevos. En Buggie y sin caddie. Al ser un torneo benéfico y fuera de circuito profesional no era obligado ir en pantalones cortos.

Está claro que el COVID- 19, nos cambiará la vida y también los protocolos del golf a los que estábamos acostumbrados.

Ya lo vimos hace unas semanas donde hubo un match play entre cuatro grandes jugadores, de cómo Rory McIlroy y  Dustin Johnson se enfrentaban a Rickie Fowler y Matthew Wolff. En este caso todos iban cargando con sus bolsas y ellos solos con sus libros de distancias hacían sus propias cábalas sin poder consultar con los caddies. Es decir, la verdadera esencia del golf y sus bases.

¿Y por qué digo esto último? pues porque me recordó a los torneos de los más jóvenes amateurs donde van solos con sus bolsas y carros y sin caddie haciendo sus cálculos en metros o yardas y eligiendo ellos mismos el palo para el golpe correspondiente.  

Foto cedida por Miguel Carnero

Volver a volar sin el copiloto ha supuesto muchas quejas por parte de los caddies que pueden perder sus puestos de trabajo.  Sinceramente no se a donde se va a llegar con todo esto, pero con ello hay una serie de beneficios y perjuicios.

En primer lugar, el beneficio para el jugador ganador, quitando impuestos, será del cien por cien. Los caddies se quedarán sin comisión ninguna porque no están participando. Así que el jugador gana.

En segundo lugar, imaginen a un jugador que ha fallado un golpe y necesita recuperar en el siguiente hoyo para volver a la pelea por un primero o buscar el pasar el corte. Su coach, su amigo, su psicólogo, su consejero, su animador, en definitiva, su caddie no va a estar ni de lejos, Pues este pequeño detalle va a decantar mucho en la victoria final.

Por otro lado, se notará la fortaleza física de los jugadores ya que tendrán que ir cargando con sus palos porque no podrán, según tengo entendido ir con el buggie, salvo alguna excepción como Tiger por sus problemas de espalda.

Está claro que tenemos que adaptarnos a los nuevos tiempos porque si no ¿que podría pasar? ¿Qué dejaríamos de jugar? Desde luego eso va a ser imposible, no perderemos un magnifico deporte por un Covid.

Lo peor fue ver el torneo sin público. No puedo imaginar un grande como el Master de Augusta o el British Open sin los verdaderos animadores de los grandes torneos como la misma Ryder Cup.

La salsa de las competiciones está en el público, y me refiero a cualquier deporte, ya que va a estar siempre animando y celebrando desde un birdie hasta un gol. Es como tomar un descafeinado o unas papas arrugadas sin mojo picón. No hay salsa, no hay animación.

Está claro que tenemos que protegernos, la salud es lo primero.

Todo es nuevo y tenemos que adaptarnos y por supuesto a aguantarnos sin poder ir a ver el golf en vivo y en directo, por lo menos una larga temporada hasta que la salsa llegue y el Covid se vaya

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