Por José Royo.

Desde hace un año y pico se está viviendo una situación extraña en uno de nuestros campos de golf en Canarias. En una franja de 25 metros de frente que dan justo a la fachada de una de las casas que rodean el campo, el año pasado se secaron misteriosamente por envenenamiento dos árboles, más concretamente dos Laureles. El 24 de abril pasado, justo en la misma franja de 25 metros, dos nuevos árboles aparecieron con un agujero cada uno probablemente hechos con un taladro. En este caso fueron dos Plátanos de Sombra plantados justo después de ser envenenados los Laureles y a escasos 5 metros de ellos.

Aquí podemos ver los daños en el primero con un derrame de líquido posiblemente un herbicida o un hidrocarburo.

Agujero y derrame de líquido.



 

 

 

 

En las fotos se pueden apreciar perfectamente los agujeros realizados a una profundidad de más de 6 cms justo en la base de cada árbol. 

En el segundo se observa el mismo agujero.

 

 

 

 

 

Ambos árboles presuntamente fueron inyectados con algún tipo de herbicida con la intención de secarlos. En uno de ellos se aprecia perfectamente un derrame. Prueba de ello son las quemaduras provocadas en la hierba que estaba en la base de ambos árboles.

Quemaduras provocadas por algún hidrocarburo o herbicida.

En uno de ellos y por su parte distal, también se observaron los daños provocados por el golpeo continuado de un martillo y se aprecia claramente cómo hay un clavo de grandes dimensiones clavado en él.

En esta foto se aprecian claramente los golpes y el clavo.

Golpes de martillo y clavo.

Como es lógico estos hechos han sido denunciados en el puesto de la Guardia Civil más cercano al campo con la esperanza de atrapar al autor o autores de estos despreciables actos que definen perfectamente a sus autores.

En un principio se pensó que la mala suerte se había cebado con los dos primeros árboles que se secaron, pero al ver en los dos siguientes con los agujeros de taladros, los golpes de martillo y el clavo clavado en el tronco, las dudas se han despejado y se cree con absoluta certeza que los daños provocados buscan un fin. La pregunta que se hace todo el mundo es ¿a quién beneficia que estos 4 árboles mueran?

Por suerte estos árboles están situados a escasos 8 metros de uno de los varios chalets que se encuentran en esa calle que circunda el campo, por lo que los investigadores están trabajando en una serie de pistas que pueden llevar en pocos meses al total esclarecimiento de los hechos.

 

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