Chero en el tee del 17.

Por José Royo.

Chero en el tee del 17 mientras Tito corta el green del 16.

Hoy os quiero presentar a Chero, nuestra guardiana en el Real Club de Golf de Tenerife. Lleva con nosotros 10 años y se ha convertido en una más del club llegando a más de 50 kilos de bondad.

Su historia es peculiar y nada divertida. Hace años en el club se decidió que era conveniente disponer de un perro guardián para la zona de máquinas y complementase la vigilancia nocturna de la empresa de seguridad que realizaba esa función.



Chero en 2014.

Para ello se fue a la perrera municipal y se escogió a Chero (ya tenía nombre), una Presa Canaria mestiza que había sido abandonada  después de sufrir una vida dura y complicada. Su carácter era reservado pero en sus genes aún conservaba el instinto cazador y protector que siempre ha caracterizado a esta raza. El club corre con sus gastos, pero varios trabajadores y algún socio colaboran en su mantenimiento. Sobre todo una socia (que no quiere que cite su nombre) que le compró una caseta y que periódicamente le lleva comida. Desde aquí gracias E. por ser como eres y por algunas de estas fotos. 😉

Así era en 2012.

En poco tiempo Chero se adaptó perfectamente al club y a sus empleados, que eran los únicos que la trataban al estar siempre recluida en su zona. Salvo el anterior Greenkeeper Fernando Borrajo que la sacaba a pasear todos los domingos nadie se hacía cargo de ella. Incluso alguien mal informado quería dejarla sin comida y devolverla de nuevo a la perrera, pero se le convenció para que no cometiera ese error. Su carácter se fue dulcificando pero su territorio pasó a ser la zona más segura del club. A nada que alguien o algo se acercaba por allí, la perra comenzaba a ladrar alertando a los servicios de vigilancia. Os puedo asegurar que sus ladridos se escuchan perfectamente a muchos metros de distancia. 

Cada vez ocupa más sillón en el buggie.

Desde hace un par de años se decidió que por las mañanas acompañara a los trabajadores por el campo para que se integrara aún más, fuese más divertido su día a día e hiciera un poco de ejercicio. No está gorda, es robusta. 😉 Se le buscó el lugar perfecto, que no es otro que el buggie que utiliza Tito (jardinero del campo) para llevar el remolque con la cortadora de greenes. Desde el primer momento Chero y Tito han formado un dúo perfecto y ya son pareja inseparable. Como siga así, Tito deberá ir caminado y Chero conduciendo el buggie, porque cada vez ocupa más espacio. 😄 Los que entrenamos o jugamos por las mañanas entre semana, sabemos que tenemos un minuto de relax reservado para ella. Nosotros pensamos que es un rato en el que le damos cariño, pero la realidad es que se ha convertido en una terapia en la que la perra nos transmite su paz y dulzura. Sin esta dosis las mañanas no son lo mismo.

Como muchos me lo habéis pedido aquí os presento al equipo al completo: Tito y Chero. Este binomio, que desde el principio empastaron muy bien, a primera hora de la mañana salían a pasear por los alrededores del club antes de empezar a trabajar. A las 06:30 todos los días los podías ver de paseo. Desde hace un tiempo no lo hacen y, como el propio Tito reconoce, está pasando factura a la forma física de ambos. 😉 

Chero en su “zona de trabajo”.

Nunca ha tenido ningún problema con trabajadores ni socios, siendo muy sociable y cariñosa, en especial con los niños. Todo aquel que quiere se acerca a ella y la puede tocar y acariciar sin que la perra emita la más mínima señal de rechazo. Es muy raro verla ladrar salvo que vea un gato, que entonces se desata la mundial.

 

 

Así de cómoda y a gusto va ella en el buggie.

Come de todo, como su planta indica, aunque en el club se está intentando cuidar un poco más su dieta. Y sí, tiene una debilidad: ¡los bocatas de chorizo! 😄

 

 

 

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