Ruben en su Tee de Prácticas

Rubén García

En general, los jugadores de golf se pueden clasificar de muchas maneras, por su hándicap, por su estilo, por su lentitud (¡ejem!), por su competitividad y un largo etcétera, pero yo los divido entre los que empezaron a edad temprana y los que lo hicieron ya talluditos.

El motivo, es que los que lo hicieron a edad temprana, aunque después dejaran de jugar durante años, cuando vuelven a hacerlo en edad adulta, les suele resultar fácil no sólo jugar, sino hacerlo bien. Además, se les nota en el swing, simplemente lo hacen de manera más natural e incluso elegante.

 En cambio, los que empezamos ya en los “taytantos”, se nos nota mucho más toscos, y desde luego nos cuesta mucho más darle a la dichosa pelotita.

Hasta aquí supongo estarán de acuerdo, pero se preguntarán ¿a qué viene esto? Se los explico:

Como es normal los jugadores intentamos aprender y mejorar, y para eso uno se va al tee de prácticas, al range, o al tirabolas como quieran llamarlo, y se pone a practicar. Es evidente que desde lejos se nota cuando no tienes ni idea, o simplemente no te están saliendo buenos golpes. En ese momento es bastante habitual que aparezca lo que vamos a calificar como “personaje”.

Tee de Prácticas en Las Palmeras Golf

El personaje, es un individuo que juega al golf, normalmente ni bien ni mal, es decir un hándicap medio o incluso medio alto. El personaje se acerca sigilosamente cual cazador que no quiere hacer ruido para que no se espante su presa. Antes de que te des cuenta el personaje se encuentra justo detrás de ti, observando con detenimiento todo aquello que estás haciendo mal y con calma, espera el momento justo para atacar. Eso sucede cuando decides tomar un respiro entre tanto desatino, miras a tu alrededor y ahí está. En el justo instante en el que tu mirada y su mirada se cruzan, lanza su ataque. Es que estás agarrando mal el palo, el grip no es el correcto, levantas la cabeza, deberías adelantar el pie derecho o el izquierdo o yo que sé. No sólo te lo cuenta, sino que insiste en demostrártelo y prácticamente te arrebatan el palo de las manos (ni les cuento lo gracioso que es cuando en su demostración pegan un golpe horroroso…siempre te sueltan, bueno es que estos no son mis palos…). Total, que el rato de entrenamiento y entretenimiento se convierte en una especie de clase no solicitada.

Además, es muy típico que cuando das un buen golpe durante ese rato, te digan, ves como era lo que yo decía. Ni les cuento, cuando ya te empiezan a contar, que en el hoyo 8 de tal campo, yo siempre utilizo tal hierro porque le doy de fade, pero en cambio en el 9 de no sé dónde prefiero darle de draw (en canario dro).  Llega el momento en que no sabes cómo quitártelo de encima.

Entiendo que, dentro de la práctica deportiva, existe y debe existir, un sentimiento solidario, que te lleva a ayudar desinteresadamente a los demás jugadores, eso es bonito y positivo, pero hay que saber medir. Una cosa, es un pequeño consejo y otra es darte el coñazo durante una hora, y como te vea otro día, ya ataca sin disimulo.

A todos los jugadores medios que se acercan a los novatos/troncos/hándicap altos, les agradezco con cariño sus intenciones, pero, aunque un consejo viene siempre bien, para enseñar primero hay que saber y después hay que saber enseñar. Las clases mejor que las den los profesionales.

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