Bryson DeChambeau celebra su victoria en el US Open en el green del hoyo 18 de Winged Foot. (© USGA via Golffile)

Nuestro amigo Ramón G. nos trae desde el “Sofá de Keyser”, la última cróncia del US  Open

Cuando a principios de semana, Bryson DeChambeau avisaba de su intención de ir tan largo como pudiera de principio a fin, quien más, quien menos, y viendo los videos y comentarios acerca del terrible rough de Winged Foot, le daba por muerto y reducía sus posibilidades de victoria al mínimo.

Pero en un torneo que cambió de líder al final de cada jornada (Thomas, Reed, Wolff y el mismo Bryson el último día), y sólo avanzó un golpe desde el -5 del liderato en la primera jornada al -6 del ganador final, él fue, sin ningún género de dudas el mejor jugador, con notable diferencia, del torneo.

Sólo un bogey en el último hoyo de la tercera ronda (fallando un putt corto aparentemente “fácil”) le impidió jugar todas las rondas bajo par y desde mediada la última ronda tenía la victoria en su mano ante la paulatina caída de sus rivales, que, salvo su compañero de partido, ni llegaron a inquietarle.

Fue, además, el único jugador en terminar por debajo del par en la última vuelta con unos magníficos 67 golpes (2 birdies, 1 eagle y sólo 1 bogey), lo que imposibilitó cualquier atisbo de batalla por la victoria y controló desde el primer momento la situación, hasta conseguir la victoria y llevar a sus vitrinas su primer major.

Además, esta victoria le permite pasar a formar parte de un selecto grupo que sólo tenía dos integrantes, Tiger Woods y Jack Nicklaus, como únicos jugadores en haber ganado el NCAA Individual Championship, el U.S. Open Amateur y el U.S. Open.

Aunque todo el mundo habla de su extraordinario cambio (sobre todo físico) después del confinamiento donde apareció mucho más pesado y golpeando a la bola a velocidades estratosféricas, ya en los torneo previos venía avisando con buenos resultados y estando en la lucha por las victorias como atestiguan los tres top cinco conseguidos en sus participaciones previas al parón.

 

UN DOMINGO ANODINO EN WINGED FOOT

La ausencia de público (salvo los lugareños que se acercaban a los límites exteriores del campo y se hacían sentir con sus gritos y aplausos, sobre todo cuando golpeaba la bola Matthew Wolff imitando el aullido de un lobo) y el dominio de la situación de DeChambeau (sobre todo a partir del hoyo 9) descafeinaron un poco la ronda final al no haber “batalla real” por la victoria y estar todo prácticamente decidido salvo catástrofe que no llego a producirse.

Wolff, que ha alternado rondas buenas y malas a lo largo del torneo (66/74/65/75), no pudo aguantar el ritmo de Bryson ni repetir su buena actuación del día anterior (era prácticamente imposible mantener ese nivel de acierto y recuperación), pero a sus 21 años terminó al par del campo en el total del torneo y certifica que tiene un gran futuro por delante.

OUTSIDERS SIN OPCIÓN

Ninguno de los, a priori, outsiders por la victoria tuvo la más mínima opción y ni Oosthuizen, ni Schauffele, ni Matsuyama, estuvieron cerca de causar ninguna preocupación al ganador final. Hideki empezaba su vuelta con doble bogey y ya se caía desde el primer momento, mientras que el surafricano y el norteamericano iban aguantando su vuelta pero muy lejos de la cabeza, terminando tercero y quinto respectivamente.

Para Xander es su cuarto top diez en sus cuatro últimas participaciones y sigue rondando la victoria en un grande pero sin acabar de concretarla.

Del resto de jugadores que estaban a una distancia más o menos asumible para luchar por la victoria, Harris English, acabó cuarto en solitario y protagonizó una de las anécdotas del día al mandar su bola al rough de la izquierda desde el tee del hoyo 1 y ser incapaz de encontrarla pese a contar con más de 20 personas ayudándolo en la búsqueda. La consiguiente penalización por la pérdida de la bola y vuelta al tee de salida le costó un doble bogey y una tremenda frustración con la que tuvo que lidiar durante el resto de la vuelta.

Por detrás de ellos, ni Rory (con otro de esos domingos a los que, tristemente, nos tiene acostumbrados en los que no le sale nada desde el primer hoyo), ni Zach Johnson (70/74/68/74) ni mucho menos el canario Rafa Cabrera-Bello (68/70/74/78) tuvieron nada que hacer.

Dustin Johnson (73/70/72/70), con una ronda de par el último día escaló hasta una sorprendente sexta posición compartida con Will Zalatoris (el destacado líder del Korn Ferry Tour que realizó un gran torneo y siempre recordará por su hoyo en uno del primer día), Tony Finau y un Justin Thomas que fue de más a menos completaron el top 10 del torneo.

LOS ESPAÑOLES

Jon Rahm salió al campo temprano y hasta el hoyo 13 de su vuelta iba bajo par en el día y remontando posiciones (llegó a estar en el top 15 del torneo mediada la jornada) pero el rush final no fue bueno y dos bogeys en los hoyos 14 y 15 más un doble bogey en su hoyo final lo hicieron caer hasta el puesto vigésimo tercero.

En esa misma posición terminó el canario Rafa Cabrera-Bello que tras un gran inicio de torneo con vueltas de 68 y 70 golpes, no tuvo el fin de semana que esperaba y merecía por su juego anterior.

El comienzo del último día fue devastador con 3 bogeys y un doble bogey en sus 4 primeros hoyos lo que le hizo nadar contracorriente desde el principio y limitar sus aspiraciones a terminar lo mejor posible.

Con apenas 2 birdies en la última ronda (ninguno el sábado) el fin de semana fue aciago para el grancanario, pero hay que felicitarlo por su lucha y por tenerlo de vuelta a la primera línea de competición de la que se había alejado un poco en los últimos meses.

RAFA Y UN CAMBIO DECISIVO EN LA CONFIGURACIÓN DE SUS PALOS

Esa vuelta a la primera línea de Rafa puede venir, en gran medida a un cambio que se gestó a principios de semana en el campo de prácticas.

Tras la ronda de prácticas del lunes, en una conversación entre su entrenador de swing, Sean Hogan, y gente de Titleist se llegó a la conclusión de que las varillas de los hierros que estaba utilizando Rafa (True Temper Project X LZ 7.0) eran demasiado rígidas y decidieron probar unas más flexibles (True Temper Project X LZ 6.5).

En su práctica del martes se apreció una mejora en yardas y consistencia con todos los hierros, lo que hizo que también optaran por cambiar las varillas de los wedges primero y después el driver y las maderas, con lo que salvo el putter, salió el jueves al campo con un cambio radical de palos que, aparentemente, le sentó muy bien a su juego, al menos los primeros dos días y veremos si de cara a los próximos torneos mantiene.

El U.S. Open ha terminado, pero el golf de alta competición no descansa y esta misma semana tenemos, nuevamente, un gran torneo con la disputa del Dubai Duty Free Irish Open perteneciente al European Tour y antesala de los dos Rolex Series que se disputarán en las dos primeras semanas de octubre en Escocia e Inglaterra.

 

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