Por Francisco González, Entrenador de Golf de la WGTF – World Golf Teachers Federation y Mental Coach del Golf Psychology Coaching Certificate de la National Training Academy – European PGA.

La realidad del golf amateur es diferente de la realidad del golf profesional pero no es absolutamente distinta si nos lo proponemos. Es cierto que los profesionales cuentan con un amplio equipo de profesionales para ayudarlos con sus mentes, su cuerpo y su swing, pero nada impide que un amateur disponga de un plan de entrenamiento en el que cuente con la ayuda de su profesor de golf, de su preparador físico y, algo aún no muy habitual, con su entrenador mental.

Hay quienes me preguntan a qué es debido ello y siempre respondo que existen dos argumentos principales. El primero de ellos es la creencia de que la psicología deportiva se ocupa de la sanación de enfermedades o disfunciones de la mente, cuando en realidad trata de enseñar técnicas y herramientas mentales que permiten un mayor y mejor rendimiento deportivo.

El segundo argumento es la creencia de que el golf, dada la dificultad de su gesto-forma se basa exclusivamente en la técnica y aunque ésta supone una parte importante de la preparación de todo jugador/a no es el factor único y exclusivo en el que se basaría su mejor rendimiento deportivo. Mejorar la técnica del swing es indispensable si se quiere rendir mejor en el golf, pero no entrenar las habilidades mentales que exige el juego es impedir alcanzar los límites del propio rendimiento deportivo.

En otros deportes el jugador/a responde con el subconsciente a las circunstancias del juego, dispone de destrezas, habilidades y técnicas que surgen inmediatamente ante cada acción que se produce, pero en el golf el jugador/a antes de actuar debe pensar primero qué debe o tiene que hacer y cada acción supone un proceso de pensamientos, por lo que la respuesta se difiere y con ello la acción se complica sobre manera.

Desde el punto de vista de la técnica hoy en día es fácil saber qué está haciendo el jugador/a de golf, saber en cámara lenta cómo se mueve, saber cómo distribuye el peso del cuerpo mientras realiza el swing, analizar la biomecánica de su cuerpo, conocer todos los detalles y parámetros físicos de su golpe y qué hace la bola que golpea. Radares como Trackman o Flightscope nos proporcionan múltiples datos que permiten que un instructor pueda realizar correcciones en nuestro swing.

Desde el punto de vista mental la investigación y las ciencias psicológicas nos han ayudado a saber qué es lo que no tenemos que hacer y qué podemos hacer mientras jugamos al golf, aunque aún no hemos logrado monitorizar los pensamientos. Por ejemplo, sabemos que aceptar un mal golpe es algo bueno, lo aceptas y lo dejas ir, pero todavía no podemos medirlo. Claro que hay parámetros que estamos en condiciones de calcular y determinar como la confianza, el compromiso, la ansiedad, el estrés, etc. y es por ello que sabemos -al igual que en muchos deportes- que, en el golf, el mejor rendimiento deportivo se consigue a través de la mente.

Lograr conectar con nuestra mente, conocernos a nosotros mismos, reaccionar adecuadamente a nuestros pensamientos, relajarnos en la presión, realizar los golpes con el subconsciente o mantener una actitud comprometida y confiada suponen ventajas que todo jugador/a de golf debería conocer.

El método FG Golf Mental Coaching puede aportarle esas ventajas, puede enseñarle y decirle qué factores necesita para mejorar su rendimiento en el golf y dónde debe enfocar sus objetivos para conseguirlo, cualquiera que sea su condición o género como amateur o profesional.

DEJA UN COMENTARIO

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí