José Manuel Rguez. Morera. Foto Carlos Valero.

 

Se juega este fin de semana, coincidiendo con el Masters de Augusta, el Campeonato de Profesionales de Canarias y el sábado su Pro-Am, que ha pasado a llamarse Memorial José Manuel Rodríguez Morera. Por motivos laborales no he podido jugar ni el torneo ni el Pro-Am como hubiese sido mi intención, pero me gustaría escribir unas palabras en su memoria. 

Con todo mi cariño allí donde estés, Jose.
 
 
 
 
Entró en mi vida coincidiendo con el nuevo milenio. Corría el mes de febrero del año 2000 y un amigo me lo presentó en El Cortijo Club de Campo. Él estaba creo que entrenando y yo dando clases en el campo para sacarme la licencia de golf. El inicio de la conversación no presagiaba nada bueno: “Jose, te presento a un tocayo. Lo malo es que es Chicharrero (así llamados a los naturales de Santa Cruz de Tenerife) y vive aquí“. Recuerdo que la impresión que me dio fue que más se parecía más a un puntal “B” de Lucha Canaria que a un golfista profesional por lo grande que me resultó. Me dio la mano y con una inmensa sonrisa en su boca en un minuto me ganó para el resto de mi vida hablándome de lo bonita que era Tenerife, de lo bien que se comía y de los amigos que tenía allí. Después de ese momento nos cruzamos varias veces por los campos de Gran Canaria y siempre tenía una sonrisa en su boca y un momento para saludarme, aunque estuviese entre hoyos en un torneo. Al año siguiente me fui a vivir a Tenerife y perdimos el contacto aunque nos viéramos de vez en cuando cuando coincidíamos en algún torneo o Pro-Am. 
 
De izqda. a dcha. José Manuel, Paco Millán, José Antonio “El Rubio” y Carlos Robles.
En el año 2007 entré en la directiva del Real Club de Golf de Tenerife (El Peñón) y justo tres meses después me lo encontré en un viaje a Gran Canaria para una reunión con la Federación Canaria de Golf. Estuvimos hablando de cómo nos iba la vida y volví a tener la sensación de  cercanía de cuando nos presentaron por primera vez. Siempre recordaré cuando llegaba al Real Club de Golf de Las Palmas (Bandama) y verle venir de la otra punta del club a saludarme con su sonrisa de oreja a oreja. O verle dar clases en el tirabolas, siempre en los puestos que están más próximos al cuarto de palos cuando llegaba a coger la bolsa para empezar a jugar. Sin duda alguna era su zona preferida. Su rincón.
 
Pasaron los años y en septiembre de 2015 me llamaron para ver si quería jugar el Pro-Am del Torneo de Profesionales Canarios que se disputaba en mi club, El Peñón. Este torneo es una de las pocas veces que puedes ver a los pros canarios competir todos juntos y el ambiente es realmente bueno. Dudé por temas de trabajo pero no sé por qué me pedí unos días de vacaciones y acepté. Tenía la sensación de que me lo iba a pasar bien. 
 
La sorpresa vino en el momento del sorteo de pros. De los 30 que habían venido a jugar el torneo me tocó ……… ¡ÉL! No me lo podía creer. Después de 15 años de conocernos íbamos a jugar por primera vez juntos. Era como un regalo porque sabía que iba a jugar con un gran jugador, pegador y que la vuelta iba a ser de todo menos aburrida.

Jugamos de lujo los 4 del equipo pero al ser medal play 2 mejores bolas en un par de hoyos ninguno de los amateurs conseguimos sacar algo mejor que el bogey y nos relegó al final al 7° puesto. Eso sí, los 4 coincidimos en que había sido uno de los mejores días de golf de nuestra vida. Por buen juego, excelente ambiente y las risas que nos echamos. Nos contó multitud de anécdotas, desde cómo había empezado a jugar al golf imitando lo que veía hasta los éntrenlos locos que hacía con sus hermanos Juan Carlos y Octavio.
 
Le vimos hacer cosas increíbles como hacer eagle en el hoyo 5, meterla desde el bunker en el 7, tirar de 1 a green en el hoyo 13 (par 4) o dejarse un 2º golpe de menos de 130 metros en el 18 (par5). Y lo que más me sorprendió es que la sonrisa no se le borraba de la boca. Bueno, cuando se metía en algún lío como alguna bola injugable  que se le quedó se ponía un poco más serio, pero de nuevo hacia alguna broma y todo volvía a la normalidad.
 
De izqda. a dcha. Borja Sopranis, Álvaro Bañares y Octavio Rguez. Morera.
Las casualidades de la vida hicieron que en marzo de 2019 mientras me encontraba entrenando en el Cortijo Club de Campo para el Cto. De Canarias que se iba a disputar allí e unas semanas después, me encontrará con su hermano Octavio, al que ya conocía de mi etapa anterior en Gran Canaria pero con el que había tenido menos trato que con Jose. Estuvimos hablando un rato y me puso en contacto con Chicho Morales, director del programa de Radio Las Palmas Par4. Me invitaron a estar en directo en la emisora el día de entrenamiento del torneo y desde ese momento empecé a colaborar con ellos formando equipo, primero en la radio y después aquí en www.par4media.com 
 
Un mes más tarde en un viaje a Bandama me volví a encontrar con Jose. Después de hablar un rato me dijo de broma que lo había cambiado por su hermano Octavio, a lo que le respondí que mi corazoncito era siempre para él, soltando una carcajada y señalándome con el dedo mientras nos alejábamos. 
 
El 5 de agosto de 2019 por la mañana me llamo Chicho. Algo raro pasaba con Jose porque nadie lo localizaba, incluidos sus hermanos Octavio y Juan Carlos. Al día siguiente cuando no apareció en Maspalomas para darle clase a un alumno todo se precipitó y llegó la peor de las noticias. Jose había fallecido.
De izqda. a dcha. Carlos Robles, José Manuel y Paco Millán.
Una inmensa tristeza se apoderó de todos los que lo conocimos. Los mensajes y llamadas se empezaron a cruzar porque nadie se creía lo que había pasado. Sentíamos como si alguien de la familia nos hubiese dejado. Desde todos los lugares de España empezaron a llegar muestras de condolencias y los buenos recuerdos y anécdotas de José con nosotros empezaron a surgir. Creo que esas llamadas y mensajes nos sirvieron de terapia de grupo.



Salió de mi vida el 5 de agosto de 2019, pero nunca podrá salir de mi corazón.

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