Por Ramón R.G.

UNA DE LAS GRANDES CITAS DEPORTIVAS DEL AÑO

A lo largo del año, se van sucediendo distintos eventos deportivos, de mayor o menor impacto en la sociedad en general, pero todos los años se disputan una serie de ellos que trascienden más allá del interés de los más aficionados al deporte en cuestión.

Dejando aparte eventos como Juegos Olímpicos o Mundiales de Fútbol, que no se celebran anualmente sino cada 4 años, hay “citas ineludibles” para cualquier buen “deportista de sofá” y el Masters de Augusta es una de ellas.

El Gran Premio de Mónaco de Formula 1, Assen dentro del mundial de motociclismo, un derby Madrid vs Barcelona de fútbol, las series finales de la NBA, Roland Garros o Wimbledon en tenis, Tour, Giro y Vuelta en ciclismo, la Super Bowl de fútbol americano o el Open Británico y el inigualable Masters de Augusta, son fechas marcadas en el calendario para no perderse.

EL MASTERS

No es el golf un deporte de masas, precisamente, a nivel mediático, aunque es uno de los que más licencias federativas, a nivel amateur, tiene en el mundo y el seguimiento de los torneos suele ser muy importante, sobre todo en Estados Unidos.

Y es allí, desde 1934, cuando se alzó con la victoria el americano Horton Smith, donde, de jueves a domingo, se celebra una de esas “citas ineludibles” del deporte: el Masters de Augusta. Este año, con el cambio de fecha debido a la reestructuración del calendario del PGA Tour por el Covid-19 y sin los miles de (afortunados) aficionados en el campo, viviremos un Masters de Augusta “distinto” pero seguro que lleno de emoción y golpes para el recuerdo a cargo de los mejores jugadores del mundo… y algún que otro afortunado amateur (6 en esta edición) que se gana el privilegio de poder jugar en el exclusivo campo de Georgia.

El torneo cuenta con sus propios criterios de selección a la hora de determinar quienes serán los afortunados participantes, lo que permite ver, aunque por lo general sea sólo los dos primeros días ya que no suelen superar el corte, a antiguos ganadores como Sandy Lyle, Larry Mize o el español Jose María Olazábal, que, de otra manera, no tendrían oportunidad de jugar el torneo.

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Larry Mize celebrando su milagroso chip-in que le otorgó la victoria en la edición de 1987 imponiéndose a Greg Norman y Severiano Ballesteros en un play-off.

 
 

La mística del torneo no se limita sólo a los 72 hoyos que se disputan de jueves a domingo, sino que aúna otros momentos “mágicos” como la “cena de campeones” que se celebra el martes previo al torneo y donde el anterior ganador del torneo elige el menú que se servirá, el torneo de pares 3 que se juega el miércoles (cuyo ganador nunca ha sido español ni ha ganado el torneo el domingo), o el emotivo momento del teeoff que realizaba el “big three”, Nicklaus, Player y Palmer hasta la muerte de este último.

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EL CAMPO

No es el Augusta National el campo más difícil del mundo, ni mucho menos, pero tiene un encanto especial, con rincones emblemáticos, como el famoso Amen Corner, dónde muchas esperanzas de victoria se han desvanecido a lo largo de la historia y otros han cimentado victorias o dejado actuaciones que perduran en el tiempo.

Los diversos cambio sufridos por el campo a lo largo de los últimos años han ido encaminados a intentar adaptar el campo para dificultar al máximo el desempeño de los jugadores que, con su pegada, amenazan cada año con destrozar los registros del campo (algo similar a lo que sucede con el mítico Old Course de St. Andrews cuando no sopla el viento) existiendo gran expectación con lo que pueda ser capaz de hacer Bryson DeChambeau en esta edición.

Todos los hoyos del campo tienen nombre de flor y este curioso dato se debe a que, en su día, la zona donde se encuentra el campo fue un vivero de plantas. iniciado por la familia Berckmans alrededor de 1857. Cuando en 1931 Clifford Roberts y Bobby Jones compraron las tierras, contrataron a Louis Alphonse Berckmans, hijo del antiguo propietario de los terrenos, que ayudó en la distribución de plantas y árboles a lo largo y ancho del campo.

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LAS VICTORIAS ESPAÑOLAS EN AUGUSTA

Hace ya mucho tiempo de la primera victoria de un español, Severiano Ballesteros, en el, posiblemente, junto al citado Open Británico, torneo de golf más prestigioso del mundo, y ya más de 3 desde la última, conseguida, brillantemente, por Sergio García.

El de Pedreña lo ganó en dos ocasiones, 1980 y 1983, y se convirtió, en su momento, en el ganador más joven del torneo y en el primer europeo en ganarlo, abriendo el camino para los que vinieron después.

Jose María Olazabal quién se llevó, en 1994 y 1999, la famosa chaqueta verde que distingue al campeón del torneo, desde 1949, tomó el relevo de uno de uno de los iconos del golf mundial y en 2017, tras casi dos décadas de sequía, Sergio García reactivó el palmarés español en Augusta venciendo al Británico Justin Rose en el primer hoyo de desempate, tras acabar empatados con 279 golpes, 9 bajo par, los 72 hoyos, rompiendo, además su maldición en los majors en los que nunca antes había logrado una victoria.

Sergio García
Sergio García tras conseguir la victoria en Augusta en 2017. Foto: https://www.eurosport.es
 
 

Olazábal y Sergio serán, junto a Rafa Cabrera-Bello y Jon Rahm, los españoles presentes en la edición de este año y junto a Niemann, Muñoz, Ancer y el amateur argentino, Abel Gallegos, forman la representación latina en el torneo.

FAVORITOS 2020

La 84ª edición del Masters de Augusta presenta, como cada año, a un buen número de jugadores aspirantes a la victoria encontrándonos entre ellos a jugadores que quizá en otro campo o torneo no lo estarían, pero si en Augusta.

Las peculiares circunstancias de esta edición, con el torneo disputándose en noviembre en vez de en abril, provocan una mayor incertidumbre a la hora de determinar favoritos, pero los grandes nombres seguro que estarán, en su mayoría entre los que el domingo se jugarán el torneo.

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Bryson DeChambeau, brillante ganador del U.S. Open, Justin Thomas, Dustin Johnson, Rory McIlroy (que busca completar su gran slam particular), Xander Schauffele (segundo empatado el año pasado y uno de los jugadores más en forma en las últimas semanas pero que no acaba de rematar), Patrick Reed o el español Jon Rahm son sólo algunos de los nombres que están en la mayoría de quinielas, pero es complicado descartar a más de 10 o 15 de los participantes para la victoria el domingo…

Grandes nombres, con muchas y prestigiosas victorias a sus espaldas, a los que hay que añadir, aunque su estado de forma es difícil de precisar, el del vigente campeón del torneo, Tiger Woods que estando bien físicamente siempre es un jugador a tener en cuenta en el torneo.

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LOS OUTSIDERS

En este campo, hay jugadores que se desenvuelven como pez en el agua y, a pesar de estar ya muy lejos de sus años de grandeza y plenitud física, siempre se las arreglan para estar en los puestos altos de la clasificación. Fred Couples, Bernhard Langer o incluso el inglés Lee Westwood son claros ejemplos de que el conocimiento del campo es un factor muy a tener en cuenta en el Masters y aunque seguramente no estarán entre los candidatos a la victoria el domingo, su desempeño siempre es digno de alabanza y verlos jugar un placer para los sentidos.

Los norteamericanos Koepka (segundo empatado el año pasado), Cantlay, Finau (otro que no acaba de capitalizar su buen juego en victorias), Morikawa (ganador del otro major disputado en 2020), Fowler o Simpson, el italiano Molinari (que aún debe tener pesadillas con sus hoyos finales del año pasado que le costaron la victoria cuando lo tenía todo a favor), el español Sergio García o los británicos Rose, Fleetwood, Hatton o Casey, son algunos de los nombres que podríamos englobar en la “segunda línea” de favoritos a una victoria que se va a vender muy cara.

Sea como fuere, seguro que disfrutaremos, como cada año, de un gran torneo lleno de emoción, golpes para el recuerdo y en el que solamente echaremos de menos el rugido del público celebrando esos momentos inolvidables.

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