Foto: Golfmentalcoaching.com

Por Francisco González, Entrenador de Golf de la WGTF – World Golf Teachers Federation y Mental Coach del Golf Psychology Coaching Certificate de la National Training Academy – European PGA.

Aún con sus distintos matices y perfiles, e incluso con sus propias particularidades, podríamos clasificar a los golfistas en dos grandes categorías: golfistas de resultado, que son una buena mayoría y golfistas de proceso, que no son muy frecuentes. El golfista de resultado se apoya esencialmente en el ego, mientras que el golfista de proceso se apoya fundamentalmente en el aprendizaje.

El golfista de resultado centra su autoestima y su identidad como persona en las puntuaciones que es capaz de conseguir, de manera que está convencido de que a mejor resultado mejor consideración de los demás obtendrá y, por añadidura, mejor consideración de sí mismo alcanzará.

Una consecuencia importante de este prototipo de golfista es la enorme tensión y presión que tienen por tratar de conseguir un buen resultado y se ven inmersos en una espiral mental comprometida, de manera que si lo obtienen se sienten bien pero si ello no es así, se sienten frustrados, enfadados o deprimidos.

El golfista de resultado mantiene consigo mismo un diálogo interno muy crítico y se encuentra permanentemente juzgando todas sus acciones y su desempeño deportivo. Habitualmente no juega estando en el presente y enfocado en lo que tiene que hacer en cada momento, sino que sus pensamientos derivan hacia el pasado, recordando los resultados de golpes dados o hacia el futuro, anticipando el resultado de los golpes que deberán hacer.

Como todo depende de la puntuación que consiga, el golfista de resultado normalmente juega a no cometer errores y si los comete pierde rápidamente la confianza y la concentración.

El golfista de proceso es más humilde y centra su autoestima en el esfuerzo que despliega y en el aprendizaje que obtiene en cada ronda que juega, más que pensar en el resultado inmediato lo que cree firmemente es que los buenos resultados llegarán con el tiempo. Su éxito está en cuánto esfuerzo pusieron en el proceso y qué aprendieron.

Para este prototipo de golfista la tensión y la presión no existen ya que al hallarse tan sumergido en el proceso no logra sentirlas, pues su mente se encuentra orientada a la ejecución de los pasos que ha llevar a cabo. Tiene una perspectiva distinta del juego, no se critica ni se enjuicia, solo quiere permanecer en el presente y jugar con total libertad, independientemente del resultado del golpe y del resultado final.

El diálogo interno del golfista de proceso es principalmente un auto-habla de ánimo, de auto-apoyo, el resultado de cada golpe, sea el que sea, se acepta y se encamina hacia el golpe siguiente para reiniciar lo que debe pensar y debe hacer.

El golfista de proceso juega a hacer buenos golpes no a evitar los errores, pues considera que los errores son la mejor oportunidad de aprender y de crecer que tiene y es por ello que no teme el cometerlos, de manera que no se frustra, ni se enfada, ni se deprime pues al aprender de los fallos y de los errores se encuentra en el camino de mejorar sus habilidades y de ser mejor jugador.

La próxima vez que juegue piense en todo esto y si se ve como un golfista de resultado sepa que con el método FG Golf Mental Coaching puede aprender a convertirse en un golfista de proceso.

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